Rutinas Positivas

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viernes, 9 de septiembre de 2016

Sintoniza tu Mente con Positividad

Todos hemos vivido la experiencia de un funcionario o teleoperador que hace caso omiso a lo que le solicitas dando una negativa injustificada por respuesta. Conocemos gente cercana que es incapaz de estar de acuerdo con nosotros en algo. Tratamos con personas que no aceptan un consejo, una recomendación y no desean cambiar. “No y no”. Los niños aprenden a decir “NO” antes que “SI”. ¿Dónde radica el poder del “no”? ¿El hecho de expresar una negativa a todas horas es síntoma de un trastorno?
Para la Dra. Chérie Carter-Scott, experta en el tema,  “los negaholics“ son aquellas personas que presentan una adicción a lo negativo. Siempre encuentran un “pero” a todo lo que les rodea. Constantemente y ante cualquier situación manifiestan una negativa visceral, automatizada e irracional, siendo incapaces de ver o percibir lo positivo o incluso lo meramente neutro. Su visión de la realidad está desequilibrada hacia la negación. La queja y el lamento son ingredientes constantes de su discurso.
La acumulación de negativas crea un patrón de conducta que a la larga perjudica gravemente al afectado. Los negadictos son incapaces de salir adelante y conseguir los objetivos trazados. Llegan a boicotear sus propios sueños o deseos por el miedo infundado o el pesimismo existente en sus mentes. Viven en constante angustia y sufrimiento. Todo se origina en uno o múltiples pensamientos negativos que derivan en palabras y conductas destructivas.
Con respecto a su relación con los demás, son incapaces de valorar el triunfo de otros, e intentan “hundirles” con comentarios, expresiones y comportamientos. El trato con estas personas no es fácil ni sencillo y el entorno tiende a querer separarse de ellos.  Acaban convirtiéndose en un obstáculo para los demás, toxificando los ambientes que frecuentan.
Existe toda una gama de personas con el “no” en su día a día. Como decía Henry Ward Beecher: “la diferencia entre perseverancia y obstinación es que una viene de una fuerte voluntad y el otro de un fuerte no”. Por un lado contamos con el “crítico profesional” que te disfraza la realidad de ironía y humor negro ridiculizando lo que le rodea. Por otro lado, la personalidad depresiva donde el patrón de conducta es triste, negativo y a uno le cuesta salir adelante, tener ilusiones o disfrutar de la vida. La depresión, es una enfermedad, un trastorno bioquímico cerebral, emocional y social; precisa de un tratamiento integral debido a que la persona que la padece difícilmente puede salir sin apoyo. Finalmente contamos con el victimista; aquí el que se disfraza de víctima, manipula para ser el centro de atención e intentar generar culpa en el entorno.
¿Se puede cambiar?
No olvidemos que hay personas que tienen un umbral de sufrimiento mayor que otras. Al llegar a un cierto límite, se agrían, se tuercen, se rompen o se deprimen. La clave estar en salir, pedir ayuda lo antes posible y reconocer que ese proceso interno tóxico está perjudicando seriamente la vida. El trauma, el dolor y el sufrimiento pueden ser la vía de entrada para convertir a alguien en un “negaholic”. Como dato curioso, según estudios realizados por la Universidad de Harvard, el 75% de las personas que han sufrido un drama, a los dos años se han recuperado. Al menos, la ciencia nos impulsa a ser optimistas a pesar del drama.
¿Cómo controlar esos pensamientos negativos?
Hay que comenzar por acabar con los pensamientos negativos automatizados. El psiquiatra Dr. Daniel Amen explica en su libro “Cambia tu cerebro, cambia tu vida“, como cada pensamiento negativo tiene un impacto directo sobre el cerebro y el organismo afectando al sistema límbico profundo (centro de la vinculación afectiva y del estado anímico) provocando irritabilidad, inestabilidad en el ánimo, negatividad y depresión.
1- Ser consciente que los pensamientos son reales y existen. Por mucho que no se escuchen o palpen, tienen fuerza y capacidad de alterar.
2- Observar el impacto corporal que tiene cada pensamiento negativo. Es interesante tomar conciencia de cómo influyen en el organismo un pensamiento tóxico o dañino (taquicardias, sudoración, dolor de cabeza, molestias gastrointestinales, contracturas musculares…).
3- Saber y aceptar que esos pensamientos no siempre dicen la verdad. En ocasiones pueden ser correctos pero en muchos otros casos, mienten y nos engañan.
4- Escribir el torbellino de pensamientos en un papel y refutarlos. Por ejemplo, “mi cuñada me odia“. Posteriormente replicar este pensamiento, “hoy tiene un mal día, en general no es tan dura conmigo“. Puede resultar un autoengaño, pero a la larga realizar este simple ejercicio tiene consecuencias saludables para la mente y para el cuerpo.
5- No adivinar el futuro en negativo, no adelantarse a los acontecimientos, “esta semana seguro que mi jefe tiene un mal día y la toma conmigo“. Esta es la puerta de entrada a la ansiedad: vivir angustiado o preocupado por el futuro. No olvidemos que el 90% de las cosas que nos inquietan nunca jamás suceden pero nuestro organismo y nuestra mente los viven y sufren como reales. El cuerpo no distingue realidad de ficción.  Un componente fundamental de la felicidad consiste en enfocarse con ilusión y pasión hacia el futuro.
6- No suponer o leer la mente de los demás, “estoy seguro que piensa esto de mí…”. Por el momento no contamos con poderes mágicos que nos permitan adivinar las opiniones o pensamientos de otros.
7- No traducir cada pensamiento en palabra. No olvidemos que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Dejar una pausa antes de expresar cada opinión, crítica o juicio que cruce la mente.
8- No actuar ni responder si tenemos pensamientos automáticos negativos. Esperar, dar una oportunidad. Esos tiempos de reflexión, breves pero necesarios, ayudan a no crear mal ambiente. Esto conlleva un cambio potente: ser capaces de cambiar el lenguaje, sustituyendo por ejemplo “problema” por “desafío”; “error” por “segunda oportunidad”. Hay que emplear palabras que llamen al optimismo como son “alegría, paz, esperanza, confianza, pasión, ilusión…”.
9- Rodearse de personas vitamina, que son capaces de alegrar el corazón en segundos. Contagiarse de su entusiasmo.
10- Buscar lo positivo de cada situación. Cualquier circunstancia puede verse en clave de problema o en clave de solución
El sufrimiento y el dolor existen para todos. La diferencia radica en la forma de afrontarlo. La actitud previa al sufrimiento, a un momento difícil, a una operación médica, a una entrevista, examen u oposición, determina la respuesta al mismo. Existen múltiples estudios sobre como el dolor y el sufrimiento vividos con alegría, con una sonrisa o una psicología positiva, menguan y amortiguan el dolor.
El tiempo puede no curar todas las heridas pero si las cicatriza. El negaholic reabre la herida, la escarba y no permite que se cure. El optimisma y resilientepermite que se cierren y lucha por buscar un camino nuevo hacia un lugar mejor.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Daniel H. Pink nos demuestra que lo que realmente funciona es la motivación intrínseca.

La mayoría de nosotros tenemos un planteamiento exclusivamente transaccional de las relaciones en la empresa: tú haces como que me pagas, yo hago como que trabajo. Si te pago más, trabajas más. Si te ofrezco incentivos, te esfuerzas adicionalmente.
A través de investigaciones, experimentos y casos reales relacionados con la motivación, Daniel H. Pink nos demuestra que lo que realmente funciona es la motivación intrínseca. El palo y la zanahoria son unos pésimos sucedáneos de motivación, que sirven únicamente para tareas muy rudimentarias.
Para ilustrar esto, el autor nos recuerda los experimentos de Harry Harlow —en los que quedó demostrado el hecho de que el aprendizaje significativo y el desempeño eficiente se logran sin incentivos especiales o externos— y de Edward Deci, en los que se observó que el uso del dinero como incentivo externo hace que los sujetos pierdan interés intrínseco por la actividad.
Esto no significa que el dinero no sea motivador, sino que motiva de otra manera. Si un profesional no cobra lo que necesita, no va a contribuir como podrá; hay que pagarle lo suficiente como para que no piense en el dinero.
Según Pink, los pilares de la motivación intrínseca son tres: la autonomía (el deseo de dirigirse a uno mismo, de hacer una contribución decisiva), la maestría (llegar a dominar la disciplina por la que tenemos vocación) y el propósito (la misión, la visión y los valores de una empresa). Las organizaciones que saldrán de la presente crisis son aquellas que maximizan su propósito, no su beneficio.

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Los rompecabezas de Harlow y Deci

Harry F. Harlow era un profesor de psicología de la Universidad de Wisconsin que, en la década de los cuarenta del siglo pasado, organizó uno de los primeros laboratorios del mundo dedicados al estudio del comportamiento de los primates. Un día de 1949, Harlow y sus colegas reunieron a ocho monos Rhesus para someterlos a un experimento sobre el aprendizaje. Los investigadores diseñaron un sencillo rompecabezas mecánico cuya solución requería tirar de una aguja vertical, abrir el gancho y levantar la tapa.
Sin estar empujados por ninguna necesidad externa ni animados por ninguno de los investigadores, los monos se pusieron a jugar con los artilugios con concentración, determinación e incluso deleite. Al poco tiempo, empezaron a descubrir cómo funcionaba el mecanismo. Resultaba raro, porque nadie había enseñado a los monos a quitar la aguja, deslizar el gancho y levantar la tapa. Nadie les había recompensado con comida, afecto o aplauso. Todo ello se contradecía con las nociones aceptadas sobre el comportamiento de los primates, los seres humanos incluidos.
Existen dos impulsos principales que provocan la conducta: el impulso biológico y las gratificaciones y castigos proporcionados por el entorno. Sin embargo, en este caso, la solución del rompecabezas no llevaba ni a la comida ni a la bebida ni a la gratificación sexual. Tampoco el comportamiento de los monos respondía a algún incentivo extrínseco o especial. Todo apuntaba a un tercer impulso: la gratificación intrínseca que se obtenía del desempeño de la tarea. Los monos habían resuelto el enigma, sencillamente, porque disfrutaban haciéndolo. El goce de la tarea era su propia recompensa.
Harlow creía que, aunque fuera real, este impulso seguramente estaba subordinado a otros dos. Pensó que si los monos hubieran sido gratificados con, por ejemplo, pasas, sin duda lo habrían hecho aún mejor. Sin embargo, cuando intentó llevar este otro experimento a la práctica, los monos cometieron más errores y resolvieron los enigmas con menos frecuencia. La comida solo perturbó su rendimiento.
Era un hecho realmente atípico que sugería que nuestra comprensión de la motivación era inadecuada. Harlow concluyó que este impulso podía ser tan básico y fuerte como los otros dos, e igual de eficaz para facilitar el aprendizaje. Advirtió que nuestra explicación de por qué hacemos lo que hacemos era incompleta. Para comprender realmente la condición humana, debíamos tener en cuenta ese tercer impulso.
Sin embargo, hasta dos décadas después ningún otro científico recogió el guante de Harlow; fue Edward Deci, estudiante de posgrado de la Carnegie Mellon University, interesado en la teoría de la motivación.
Para el estudio, Deci eligió el rompecabezas de cubos Soma y dividió a los participantes en dos grupos. En la primera sesión, miembros de ambos grupos tenían que montar las piezas Soma para copiar las configuraciones que tenían delante. En la segunda hacían lo mismo con otros dibujos, pero al primer grupo se le pagaba por cada configuración copiada correctamente mientras que al segundo no. Finalmente, en la tercera sesión, ambos grupos recibieron nuevos dibujos sin obtener compensación, igual que la primera vez.
El primer día, no hubo mucha diferencia entre lo que hicieron los participantes de ambos grupos. Tanto el primero como el segundo grupo encontraban el rompecabezas interesante. El segundo día, el grupo no remunerado se comportó básicamente de la misma manera que lo había hecho el día anterior; pero el grupo remunerado, de pronto, se interesó muchísimo por el rompecabezas Soma. Sin embargo, lo que ocurrió el tercer día puso en cuestión de forma sutil una premisa de la vida moderna: que las recompensas —especialmente el dinero— intensificaban el interés y potenciaban el rendimiento. El grupo al que en ningún momento se le pagó pasaba más tiempo jugando con el puzle, mientras que el otro grupo —al que se le dejó de pagar por las configuraciones que hacían— trabajó menos no solo en comparación con el segundo día, sino también con el primero, igualmente no pagado.
Lo que Deci descubrió, y luego confirmó con dos estudios adicionales, fue que cuando se emplea el dinero como recompensa externa de alguna actividad, el sujeto pierde interés por ella. Las recompensas pueden estimular a corto plazo, pero su efecto es pasajero y, a largo plazo, incluso pueden reducir la motivación de la persona para seguir en el proyecto. Los seres humanos tienen una tendencia inherente a buscar novedades y retos, a ampliar y ejercitar sus capacidades, a explorar y a aprender.

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Esplendor y muerte de la Motivación 2.0

A medida que los humanos fuimos formando sociedades más complejas, nuestro “sistema operativo” basado puramente en el impulso biológico o bien empezó a quedar obsoleto o bien necesitaba ser limitado. Por ello, en una hazaña de notable ingeniería cultural, poco a poco lo íbamos reemplazando por una versión más compatible con la forma en que habíamos empezado a trabajar y a vivir.
Así nació la Motivación 2.0, articulada en torno a nuestro impulso de buscar la gratificación y evitar el castigo. Para garantizar que la maquinaria de nuestras sociedades funcionara había que recompensar el comportamiento que se buscaba y castigar la conducta que se quería evitar. Se necesitaba alternar el palo con la zanahoria.
El sistema operativo Motivación 2.0 ha perdurado tanto tiempo y está tan profundamente arraigado en nuestras vidas que apenas nos damos cuenta de que existe. Configuramos nuestras organizaciones y organizamos nuestras vidas alrededor del supuesto de que la forma de mejorar el rendimiento y aumentar la productividad es premiar a los buenos y castigar a los malos.
Sin embargo, en los primeros diez años de este siglo, hemos descubierto que este viejo y sólido sistema operativo no funciona bien en absoluto. Fracasa a menudo y de manera impredecible. Obliga a las personas a inventar maniobras para evitar sus defectos. Y lo más importante: está demostrando su incompatibilidad con muchos aspectos del mundo empresarial actual. Y si examinamos de cerca estos problemas de incompatibilidad, nos daremos cuenta de que los parches que intentamos poner no los resolverán. Lo que necesitamos es un paso adelante radical.
Tres problemas de incompatibilidad. La Motivación 2.0 sigue siendo útil para algunas cosas. En las tareas poco interesantes y que no exigen un pensamiento creativo, las gratificaciones pueden aportar cierto empuje motivacional sin los efectos secundarios negativos. Tenemos que rellenar formularios o responder correos electrónicos aburridos, o hacer cualquier otro tipo de trabajo pesado que no nos llega al alma. En estas situaciones, lo mejor es tratar de convertir el trabajo en un juego, es decir, incrementar su variedad, hacerlo más ocioso o utilizarlo como vía para mejorar nuestra pericia. No obstante, nuestro sistema operativo se ha vuelto incompatible con cómo organizamos lo que hacemos, cómo pensamos sobre lo que hacemos y cómo hacemos lo que hacemos.
La producción de código abierto (Wikipedia, Firefox), los negocios “no solo lucrativos” (sociedades limitadas de bajo lucro que generan beneficios modestos y cuyo objetivo principal es ofrecer beneficios sociales significativos) o los “negocios sociales” (el banco Gramin) todavía no son la norma, pero su resurgimiento nos dice algo importante sobre el lugar hacia el cual nos dirigimos.
Abandonamos un trabajo lucrativo para asumir otros peor pagados que nos dan un mayor sentido y satisfacción, estudiamos clarinete durante el fin de semana a pesar de que con ello no ganamos dinero o jugamos a resolver rompecabezas sin ninguna recompensa material. Para entender del todo el comportamiento económico humano, hemos de reconciliarnos con la idea de que la motivación intrínseca tiene gran importancia para todas las actividades económicas.
A la Motivación 2.0 cuesta reconciliarla en muchas cosas que hacemos en la actualidad en nuestros trabajos, porque, cada vez para más individuos, el trabajo es algo creativo, interesante y autogestionado, en vez de una rutina inacabable, aburrida y dirigida por otros.
 - > Más información en: http://scl.io/tz0Oxj5x#gs.HL53Yi8

Freud Cartas a Marta Bernays

FREUD ENAMORADO: CARTAS A LA NOVIA (1882-1886)

Sigmund Freud tiene 26 años en 1882, Martha Bernays tiene 21 años cuando formalizan su noviazgo. Freud está en Viena como médico, ya se ha doctorado, y Martha en Wandsbeck, Austria. En 1886 se casan con un donativo de las tías de Martha pues Freud no tiene dinero. Durante el noviazgo Freud escribía hasta tres cartas al día a su prometida, y ella a su vez le respondía.

Herr Doktor Freud trata a su novia de: “Mi dulce Marty”, “Mi preciosa amada”, “Mi amada Marty”, “idolatrada Martha”, “mi querida Marty”, “mi encantadora niña”, “mi bella princesa”, ”idolatrada princesa”, “amor mío”, “mi novia bonita y adorada”, “princesa mía”, “mi querida niña”, “Mi querido tesoro”, “niña mía”, “mi preciosa niña”, “mi dulce princesa”, “mi mujercita”, “Mi preciosa Martha”, “mi vida”, “mi amado tesoro”, “adorada y altamente estimada princesita”, “mi amada niña”, “mi preciosa amada”, “mi pequeña novia”, “mi preciosa mujercita”, “querida mía”, “querida”, “Marthy”, “mi amado tesoro”, “amada mía”, “Mi preciosa novia”, “mi angelical niña”, “mi dulce amada”, “mi dulce tesoro”, “mujercita”. Freud está, como se advierte, enamorado. Intensamente enamorado, hasta la obsesión y, por qué no, hasta el delirio. No se sabe si es el primer noviazgo, pero todo indica que sí: Freud parece un adolescente.

Entre las cosas que Freud le dice a su amada vale resaltar:

“Allí había yo sido muy tímido y, por tanto, había besado a mi Marty pocas veces, pues no comprendía aún del todo lo que se ha convertido ahora en la primera y más natural condición de mi vida: que he ganado para mi, de pronto, a una muchacha única e incomparable”.
“Por mucho que te quieran, no renunciaré a ti por nadie, ni nadie te merece. No hay amor hacia ti que pueda compararse con el mío”.
“…estamos tan íntimamente unidos, me siento tan inefablemente feliz por el hecho de tenerte, y estoy tan seguro de tu interés hacia todo lo mío, que las cosas sólo son importantes para mi cuando tú las compartes”.
“Perdóname, amor mío, si a menudo no te escribo en el tono y con las palabras que tú te mereces, especialmente en respuesta a tus cariñosas cartas; pero pienso en ti con tan sosegada felicidad, que me es más fácil hablarte de cosas ajenas a nosotros que respecto a nosotros mismos”.
“Estoy dispuesto a dejarme dominar completamente por mi princesa. Uno deja siempre con gusto que le subyugue la persona que ama; si hubiéramos llegado a eso, Marty…”
“…es una vergüenza que yo esté aquí sentado y sin ti.”
“Cuando recibo carta tuya, todo el ensueño se disipa y la vida real se introduce en mis células. Los problemas extraños quedan borrados en mi cerebro; se desvanecen las misteriosas concreciones pictóricas de las diversas enfermedades y desaparecen las teorías vacías”.
“Hasta ahora habías compartido mi tristeza. Comparte hoy conmigo mi alegría, amada mía, y no creas que existe otra cosa sino tú en la médula de mis pensamientos”.
“¡Oh Marty, qué maravilloso sería poder darte todo cuanto se me ocurre y hacerte total y absolutamente mía!”
“La carta llegó cuando apenas había comenzado a escribir mi artículo, y, nada más leerla, me sentí tan satisfecho que mi trabajo progresó a toda velocidad”.
“Créeme: es natural que yo ponga más objeciones que tú a nuestra prolongada espera. Sucede únicamente que yo la soporto con más esfuerzo, lo cual no es extraño, pues por regla general, las novias son más resignadas que los novios”.
“Antes de conocerte ignoraba la alegría de vivir, y ahora que eres mía “en principio”, la única condición que pongo a la existencia es que me permita tenerte conmigo del todo”.
“Me hace muy feliz saber que alguien me ama y que ese alguien eres tú”.
“Escribes con tal encanto y sensatez, que cada vez que me das tu opinión sobre cualquier cosa me siento aliviado. No sé cómo agradecértelo”.

Igualmente, Freud anota, a propósito sobre Don Quijote, una de sus lecturas por entonces:

“…leo mucho y pierdo una gran parte del día. Por ejemplo, tengo actualmente Don Quijote, con grandes ilustraciones de Doré, y me concentro más en este libro que en la anatomía del cerebro (…) Hoy hojeando las páginas centrales del libro, casi me parto de risa. Hacia mucho tiempo que no me reía tanto, y no cabe duda de que está maravillosamente escrito.”
“Acabo de pasar dos horas leyendo Don Quijote, que me ha hecho gozar muy de veras (…) Le hace a uno morirse de risa”.

También se puede leer la condición social y personal de Freud, su pobreza y sus dificultades profesionales:

“Aunque durante todos estos años he sido pobre, he conseguido lograr aquellas cosas que significaban algo para mí y, por otra parte, me siento a salvo del más desolador de los destinos: la soledad”.
“Por lo demás, no pido ni espero demasiado de la existencia. Soy muy obstinado y temerario y necesito grandes estímulos, habiendo hecho muchas cosas que cualquier persona sensata consideraría osadas. Una de ellas fue la de emprender la senda médica siendo pobre. Otra, la de, siendo pobre, capturar el corazón de una pobre chica… Pero así ha de continuar siendo mi vida: mucho riesgo, mucha esperanza, mucho trabajo. Para la sensatez de la burguesía media me he perdido hace mucho tiempo”.

Y como tema sugestivo, Freud aborda la cocaína en sus investigaciones y en su experiencia vivencial como médico:

“He estado leyendo cosas acerca de la cocaína, ingrediente que contienen las hojas de coca y que mascan algunas tribus indias para hacerse resistentes y soportar privaciones y fatigas (…) he encargado cocaína, y por razones evidentes voy a intentar aplicarla en el tratamiento de las enfermedades cardiacas y más tarde en la fatiga nerviosa”.
“La pizca de cocaína que acabo de tomar me desata la lengua, mujercita, así que seguiré escribiendo y comentando las críticas que me dedicas (…) Aquí me tienes, mi dulce amada, haciéndote tontas confesiones y sin razón alguna, a no ser la cocaína”.


En las cartas a la novia se advierten una serie de huellas descifrables de lo que es por entonces Sigmund Freud: el amor constante hacia su prometida, sus luchas por conseguir un trabajo remunerado como docente o en su defecto como médico, sus investigaciones en el campo del cerebro, la neurastenia y los nervios, entre otros, su búsqueda por reconocerse como científico, como investigador, más que como médico, sus influencias personales y amistades en Viena, su relación con los pacientes y lo que con ellos aprende, su dedicación al estudio y al trabajo, su soledad, su prosa ágil y sencilla y al tiempo enérgica y ansiosa. Hay pues unos primeros esbozos prácticos y teóricos de lo que será Freud como padre del psicoanálisis ora como médico, ora como investigador, ora como escritor. Por todo ello, Freud en estas cartas no es el mito sino el hombre, no es el científico sino el enamorado. Sigmund Freud, un hombre ilusionado y entregado al amor de su vida: una nueva faceta del hombre que hará historia en las ciencias sociales.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El TDAH, más conocido como “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad”, se caracteriza por hiperactividad, problemas de atención e impulsividad.

En la actualidad, entre el 5 y el 7% de los niños sufren TDAH y, en muchas ocasiones, se mantiene hasta la edad adulta. El TDAH, más conocido como “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad”, se caracteriza por hiperactividad, problemas de atención e impulsividad.
Estos síntomas conllevan una actividad física excesiva, bajo rendimiento escolar, dificultad para inhibir impulsos, trastornos de la conducta y del lenguaje, y un grado de atención muy bajo, que interfieren negativamente en el rendimiento y la progresión académica, la interacción social con otros niños, con adultos y con el ambiente familiar.
Estas complicaciones causan un rendimiento general por debajo de su capacidad intelectual y de su potencial e, incluso, en algunos casos generan depresión y ansiedad. “Aunque entre un 40 y un 60% de los niños con TDAH seguirá teniendo alguno de los síntomas en la edad adulta, con un diagnóstico precoz sus complicaciones pueden prevenirse o, cuando menos, controlarse”, asegura el Dr. César Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra.
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–El TDAH sólo afecta a los niños y no a las niñas: FALSO
El TDAH afecta tanto a niñas como a niños, aunque sí que presentan algunas diferencias: puede pasar más desapercibido en las niñas, ya que suelen tener menor hiperactividad y negativismo, es decir, tienen un comportamiento menos desafiante. La repercusión académica en las niñas, por tanto, suele aparecer más tarde, en la Secundaria. Presentan con menor frecuencia síntomas depresivos; pero más de ansiedad.
–Los padres tienen la culpa del TDAH y el diagnóstico es poco fiable: FALSO
El TDAH es un trastorno psiquiátrico de origen biológico, con un alto porcentaje de transmisión genética (75%), que afecta la capacidad del niño para:
  • Prestar atención a las acciones que realiza, por los problemas de atención.
  • Regular su nivel de actividad, por la hiperactividad.
  • Inhibir sus pensamientos o comportamientos, por la impulsividad.
–El TDAH desaparece tras la infancia: FALSO
Algunos síntomas de hiperactividad tienden a disminuir en intensidad con la edad. Sin embargo, la impulsividad y los problemas de atención persisten en la adolescencia y en la edad adulta. Esto hace que el tratamiento en muchos casos deba ser prolongado.
Cuando un niño no recibe el tratamiento correcto, éste producirá un deterioro importante en su capacidad para desarrollarse tanto en el terreno académico, familiar y social, limitando las posibilidades presentes y futuras del menor. En el ámbito académico, debido a la dificultad para organizarse y prestar atención, tendrán gran dificultad para mantener un rendimiento académico acorde a sus capacidades reales, lo que conlleva un fracaso escolar: repetición de curso, abandono de estudios, etc.  Si logran pasar de curso, arrastrarán lagunas que harán más duro el nivel siguiente. También se ve afectado su desarrollo social y emocional ya que, a consecuencia de la impulsividad y su constante actividad motora, suelen tener dificultades a la hora de relacionarse con compañeros. Tienen pocos amigos, fracasos repetidos en clase y mal comportamiento en el colegio.
Esta situación puede desembocar en cuadros depresivos ya que suelen tener una sensación crónica de fallar en todo y de no hacer nada bien. Además, los niños con TDAH no tratados presentan mayor riesgo de desarrollar comportamientos negativistas: desobedecen y desafían las reglas. Debido a la impulsividad, los adolescentes que no reciben tratamiento adecuado tienen más riesgo de empezar a fumar, beber alcohol y consumir drogas. Se pueden añadir otras complicaciones como embarazos a edades tempranas, accidentes de tráfico o menor progresión laboral.
–El TDAH lo debe diagnosticar y tratar el neurólogo o neuropediatra. Si no mejora, el psiquiatra infantil: FALSO
Para manejar correctamente el TDAH y prevenir sus complicaciones, se requiere un diagnóstico correcto y temprano. Los padres y el entorno escolar del niño son los primeros que pueden sospechar un TDAH.
El diagnóstico definitivo lo realizará un psiquiatra del niño y del adolescente, neuropediatra, psiquiatra general, o  un psicólogo clínico. También un pediatra experto y formado en TDAH puede efectuar un diagnóstico inicial correcto e iniciar un tratamiento adecuado.
Cuando se confirma el diagnóstico, se debe diseñar un plan de tratamiento que incluirá tanto el uso de medicación, como apoyo psicosocial, del colegio y psicoeduación con la familia. Para ello, en muchas ocasiones es necesario contar con un abordaje multidisciplinar (psicólogos clínicos, enfermeras, pedagogos o profesores de apoyo, entre otros).

lunes, 5 de septiembre de 2016

El Gran Reto de la Vida es enfrentar y solventar la necesidad

Los seres humanos tenemos que hacer cada día frente a unas necesidades.
La clave de la felicidad es hacer frente a La necesidad.
Las necesidades son de tipo distinto
Físicas
Psíquicas
Emocionales
Morales

domingo, 4 de septiembre de 2016

Freud el Descubridor del Inconsciente

Hay una Mente Inconsciente una Fuerza que mueven a la persona a creer lo que cree a hacer lo que hace,
Estas creencias y hábitos nos hacen ser como somos y a comportarnos como nos comportamos.
Freud nos enfrento con esta realidad.
Este INCONSCIENTE que no es fácil de saber que esta ahí. Es el que hace que la gente sea como es.
En que consigue este INCONSCIENTE en creencias en gustos.
Las personas tienen una serie de gustos, de hábitos, de gustos, de manias

viernes, 1 de noviembre de 2013

La Mente Inconsciente determina Tu actitud

Lo que dices
Como lo dices
Lo que repites
Lo que crees
Lo que te parece
Lo que sientes
Construye tu destino